For patients – Spanish

La luz que ve el ojo viaja a través del nervio óptico, un cable de fibras nerviosas que conecta el ojo con el cerebro. El extremo anterior del nervio óptico, llamado cabeza del nervio óptico o disco óptico, se puede ver en la parte posterior del ojo con un instrumento especial llamado oftalmoscopio (Figura 1).


Figura 1. Disco óptico y retina de aspecto normal 

Las drusas del disco óptico son pequeñas acumulaciones de material parecido a las proteínas localizadas en la cabeza del nervio óptico, que se encuentran en el 1-2% de la población. En la mayoría de los casos, los depósitos son bilaterales. Las drusas del disco óptico son probablemente congénitas, lo que significa que están presentes al momento de nacer, aunque actualmente se desconoce exactamente su causa. En la infancia, las drusas se encuentran habitualmente enterradas profundamente en la cabeza del nervio óptico. A medida que las drusas aumentan de tamaño y las fibras del nervio óptico disminuyen con la edad, las drusas se vuelven más evidentes y eventualmente se tornan visibles con el oftalmoscopio, lo que suele ocurrir en la adolescencia.

¿Como pueden afectar la visión las drusas del nervio óptico?

Las drusas del nervio óptico habitualmente no afectan la visión y la gente vive normalmente sin darse cuenta que tienen drusas. Sin embargo, pueden causar pérdida de visión periférica lo que suele ocurrir lentamente y no ser percibida por el paciente hasta que se detecta con un examen del campo visual automatizado durante un examen oftalmológico de rutina.

De manera menos frecuente, algunos pacientes pueden sufrir el comienzo súbito e indoloro de visión borrosa o la perdida de una parte del campo visual. Esto puede ocurrir como consecuencia de compresión o disminución del flujo sanguíneo en los vasos que irrigan la cabeza del nervio óptico debido a las drusas, lo que se conoce como neuropatía óptica isquémica asociada a drusas. Una complicación incluso más rara, es lo que se conoce como membrana neovascular coroidea, que es una formación de vasos anormales que crece bajo la retina en las proximidades del nervio óptico. Si esos vasos sanguíneos anormales sangran, pueden causar perdida súbita de la visión.

 

¿Como se diagnostican las drusas del disco óptico cuando son visibles?

Cuando las drusas son visibles, se pueden diagnosticar con facilidad examinando el fondo del ojo con el oftalmoscopio (Figura 2). El examen típicamente revela elevación del disco óptico, cuyos márgenes aparecen borrosos sin oscurecer los vasos sanguíneos, y con una apariencia granular.


Figura 2. Drusas del disco óptico visibles

¿Como se diagnostican las drusas de disco óptico cuando no son visibles?

Cuando las drusas del disco óptico están enterradas dentro de la cabeza del nervio óptico, como a menudo ocurre en niños, pueden ser difíciles de detectar y se pueden confundir con edema del disco óptico (Figura 3). El edema del disco óptico puede ser un signo de hipertensión endocraneal, la cual puede ser potencialmente fatal.

 


Figura 3. Drusas del disco óptico enterradas (izquierda) y edema del disco óptico como consecuencia de hipertensión endocraneal (derecha)

Para distinguir entre las drusas enterradas y formas leves de edema del disco óptico, en ocasiones el examen oftalmoscópico no es suficiente. Si las drusas están calcificadas y son los suficientemente grandes, se pueden detectar a través de varias modalidades diagnósticas como la ecografía ocular, la auto-fluorescencia, o la tomografía computada. La tomografía de coherencia óptica es un método de diagnóstico por imágenes que se usa cada vez más para detectar las drusas de nervio óptico (Figura 4), incluso aquellas que son pequeñas, que se encuentran enterradas y no están calcificadas.


Figura 4. Tomografía de coherencia óptica que muestra dos drusas grandes (flechas) en la cabeza del nervio óptico.

¿Como se tratan las drusas del disco óptico?

Actualmente no existe un tratamiento efectivo para las drusas del disco óptico. Sin embargo, el tratamiento de sus complicaciones potenciales puede estar indicado a veces, dependiendo del contexto clínico. La pérdida severa del campo visual secundaria a drusas del disco óptico, puede ser la causa de restricciones o incluso la suspensión de la licencia de conducir, lo que varía de acuerdo a leyes y regulaciones locales.